viernes, diciembre 7

Comida rápida, entre comillas y tantos comilones

Llega el esposo a casa, cansado después de haber pasado una jornada intensa y al entrar en la cocina choca con un tornado de palabras y frases incomprensibles: es que hoy no estamos para cocinar, pero hay que comer, si no este tornado empezará a escupir fuego y ceniza.

Nuestro remedio para tales ocasiones: la pasta in bianco, o sea, los espaguetis o --como fue el caso esta noche--los espirales, cocidos en agua salada y, luego de ser escurridos, preparados con aceite de oliva virgen extra y queso parmesano rallado al momento de servir. Para tapar el hueco antes de preparar la pasta: una lata de atún mezclada con un aguacate maduro, y sazonado el conjunto con salsa de soja y una pizca de semillas de sésamo, y servido con unas galletas crocantes.

Ni siquiera nos dio tiempo de preparar una ensalada. Mañana, dijimos, y mientras, preparamos el chocolate caliente que nos había regalado nuestro amigo, un foodie incansable, y escuchamos unas poesías en la radio.

Así que, mañana habrá tiempo para la ensalada.

2 comentarios:

Desde mi Atalaya dijo...

Ja,ja,ja, me recuerda cuando estoy super cansada del trabajo y tengo hambre al llegar a casa, las pastas son lo mejor, hago lo mismo, solo que le agrego un piquito de ajo muy picadito, y cuando tengo mas apetito, un poco de tocino muy menudo con huevo que revuelvo con las pastas.
Las pastas son mi debilidad, pero ya lo sabes....engordan!! y ni que decir de tu preparado de aguacate con atun..es lo maximo, con hambre o sin ella.
Un abrazo,
Soraya

MR dijo...

Las pastas puede que engorden (aquí doy prioridad a mi gusto), pero me parece haber leído en algún sitio que en realidad, no es la pasta sino el condimento que engorda.

En todo caso, tu receta veloz me parece un cruce entre la pasta alla carbonara y aquella all'aglio, olio e peperoncino. Si encuentro algo de tiempo más tarde, pondré las dos recetas.

¡Un abrazo!
A.