viernes, abril 6

Mil gracias

Que entre llamadas perturbadoras y relojes atrasados,
una empieza a creer que el cielo es rojo,
el cartero un espía y la disertación
un cruel castigo por haber leído
textos abolidos cuatro siglos ha.

Pero lo mejor de sentir la voz de la razón
es que puedes tender tus fobias
a la luz del sol y atender tranquilamente
a los problemas teóricos
de un capítulo interminable,
hasta llegar a su punto final.

2 comentarios:

Unknown dijo...

serpiente de fuego reportándose, mademoiselle.

Unknown dijo...

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