Acabo de leer el
sueño de María Elena.
El fin de semana pasado, soñé dos veces con mi padre. O quizás durante la semana, pero no tengo ni idea....como he perdido por completo toda consciencia del tiempo. Los sueños dicen mucho o no dicen nada.
Representan una preocupación, quizás trazan literalmente nuestros pensamientos, señalan el camino de seguir, o el que ya se ha seguido y se ha perdido entre sueños.
Mi padre es todo un personaje. Yo soy mi padre. Abba, ¿quien hubiera dicho que un día yo diría esto? Mi madre le relató una cosa que yo había mencionado en una de nuestras conversaciones épicas: ella estaba hablando de mi hermano y lo mucho que se parecía a mi padre. Yo le dije que sí, era cierto, pero que él había heredado su manía de mandar de él, mientras que yo había heredado toda su creatividad. Mi hermana, en cambio, es una copia de mi madre. Mi madre me cuenta que cuando ella le dijo todo esto a mi padre, se rió mucho.
Menos mal que las tensiones del pasado se deshacen de esta manera.
Mi padre nunca supo pedir perdón, pero yo lo perdono siempre.
Porque es mi padre.