Lourdes Muñoz Santamaría. Pa' qué sirve un blog?
Aquí verán la narración de lo que vivió una política en New Orleans en los días durante y después del paso del huracán Katrina por esa ciudad.
Enlazo también la página de El País, donde se encuentra la entrevista con la misma política después de que hubo publicado su blog.
Por cierto, surgen varias preguntas a medida que uno va leyendo su relato. Sin embargo, en el espacio del blog, hay cierta política que se debe respetar. Las críticas y los insultos no se hacen desde detrás de la máscara (cobarde) del anonimato, cosa de que algunos lectores de su historia se aprovecharon.
El blog, como cualquier medio impreso, viene leído con una dosis de sospecha, lo cual pone en tela de juicio todo indicio de veracidad, autoridad y autenticidad. Es cierto que en el mundo de los blogs pululan los elogios de la ficción, o las versiones de la verdad vestidas de ficción, o la verdad revestida de aires ficticios...qué sé yo...es todo verósimil sin ser verídico.
Pero lejos de indagar la cuestión res/verba, lo que quería señalar fue eso, que simplemente el blog tiene su política de discurso honesto y discreto, con lo que implican todas las acepciones de estas voces. He leído en varios sitios las quejas de los bloggers, cuyas amistades les habían comentado que no todo en el blog era suyo, que habían copiado artículos de otras partes; en otra entrega, otra blogger comentaba que se sentía vulnerable después de que su hermana había leído su blog; me han contado de blogs "falsos" y "anónimos" que se abrieron con la vaga y vana esperanza de sus autores de poder publicar su expresión más íntima sin ser identificados, empresa fallida en el momento en que fueron descubiertos.
Con todo esto, quién puede creer a quién? No quiero ser relativista, pero es que sí, todo es muy relativo y tanto la belleza, como la verdad, se convierte en otra faceta más de nuestra propia percepción de la realidad que tocamos o la que nos toca a nosotros.
Pero qué tiene que ver con el relato de Lourdes Muñoz Santamaría?
Mi protesta es contra quienes violaron el código de la discreción en el mundo de los blogs, lanzando insultos de manera pueril e indiscreto. Pero vamos, tampoco sirve en el mundo real, sólo que en la intimidad de nuestro espacio personal, demarcado por la cercanía de la pantalla del computador a nuestros propios ojos, todo parece estar a nuestro alcance.
Incluso la vida de nuestros prójimos....no tan prójimos.
Hasta que nos convirtamos todos en un Ser Supremo, insisto en que hay una línea divisoria entre nuestras palabras y nuestras pequeñas hazañas; la pantalla sirve de línea invisible entre la ficción y la verdad; para traspasar esa línea, hace falta el gesto imposible de pasar por la pantalla.
El blog no es la casa entera. Es el jardín que da muestras del interior de la casa.
Enlazo también la página de El País, donde se encuentra la entrevista con la misma política después de que hubo publicado su blog.
Por cierto, surgen varias preguntas a medida que uno va leyendo su relato. Sin embargo, en el espacio del blog, hay cierta política que se debe respetar. Las críticas y los insultos no se hacen desde detrás de la máscara (cobarde) del anonimato, cosa de que algunos lectores de su historia se aprovecharon.
El blog, como cualquier medio impreso, viene leído con una dosis de sospecha, lo cual pone en tela de juicio todo indicio de veracidad, autoridad y autenticidad. Es cierto que en el mundo de los blogs pululan los elogios de la ficción, o las versiones de la verdad vestidas de ficción, o la verdad revestida de aires ficticios...qué sé yo...es todo verósimil sin ser verídico.
Pero lejos de indagar la cuestión res/verba, lo que quería señalar fue eso, que simplemente el blog tiene su política de discurso honesto y discreto, con lo que implican todas las acepciones de estas voces. He leído en varios sitios las quejas de los bloggers, cuyas amistades les habían comentado que no todo en el blog era suyo, que habían copiado artículos de otras partes; en otra entrega, otra blogger comentaba que se sentía vulnerable después de que su hermana había leído su blog; me han contado de blogs "falsos" y "anónimos" que se abrieron con la vaga y vana esperanza de sus autores de poder publicar su expresión más íntima sin ser identificados, empresa fallida en el momento en que fueron descubiertos.
Con todo esto, quién puede creer a quién? No quiero ser relativista, pero es que sí, todo es muy relativo y tanto la belleza, como la verdad, se convierte en otra faceta más de nuestra propia percepción de la realidad que tocamos o la que nos toca a nosotros.
Pero qué tiene que ver con el relato de Lourdes Muñoz Santamaría?
Mi protesta es contra quienes violaron el código de la discreción en el mundo de los blogs, lanzando insultos de manera pueril e indiscreto. Pero vamos, tampoco sirve en el mundo real, sólo que en la intimidad de nuestro espacio personal, demarcado por la cercanía de la pantalla del computador a nuestros propios ojos, todo parece estar a nuestro alcance.
Incluso la vida de nuestros prójimos....no tan prójimos.
Hasta que nos convirtamos todos en un Ser Supremo, insisto en que hay una línea divisoria entre nuestras palabras y nuestras pequeñas hazañas; la pantalla sirve de línea invisible entre la ficción y la verdad; para traspasar esa línea, hace falta el gesto imposible de pasar por la pantalla.
El blog no es la casa entera. Es el jardín que da muestras del interior de la casa.


